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Un simple cajón desastre de ideas peregrinas.

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Domingo, 05 de febrero de 2006

Una buena manera de continuar con esto.

Supongo que cualquier motivo es válido para subir a La Montaña amada (y he dicho motivo, que no excusa). Esta vez lo era el rezar por mi tía Balbina; por ella y por sus hijos. Pero el día que tenía que haber subido hacía un tiempo de perros y no me atreví.
Aquel sábado hubiese exigido un milagro al Gran Padre y a la Buena Madre. Pero este...Balbina ya está junto a sus antepasados. No soy capaz de imaginar el dolor de mis tres primos-amigos de infancia: a mi edad perdiendo a ambos padres en poco más de tres años.
Hoy no había milagro que pedir.

Preparé la mochila con la sensación de que debía "rezar con los pies" para poder encajar la muerte de alguien que quiero. Es mi terapia: pisar tierra (mi elemento) y "rezar con los pies".
Creo que Mi Montaña también me llamaba, en el fondo ella sabe cuando la necesito.
El día ha empezado como siempre con prisas para no llegar tarde (luego me harto de esperar).
Por la calle me empiezo a sentir un bicho raro: riadas de jovenes que vuelven (algunos bastante perjudicados), son las seis de la mañana y yo con mi mochila y mis chirucas que empiezo el día: siempre al revés.
Llego al metro y la máquina expendedora de billetes no funciona. No hay vigilancia y se cuela hasta el apuntador. Yo no quiero hacerlo pero como la alternativa es perder el tren me decido. Con mi característica agilidad de Mamut en cinta trepo, como si fuese el Everest, para pasar el rodillo mientras dos beodas y ágiles treintañeras se cachondean. Durante los eternos segundos de mi ascensión estoy convencido de llegará toda la policía de Barcelona y me pillarán en escabrosa postura. Concluyo que no sirvo para delincuente, ni siquiera cutre.

Llego al tren con veinte minutos de aldelanto. Mientras se va llenando de noctámbulos de doble visión yo, como lo más natural del mundo que es, saco botas y calcetines, me embadurno los pinrreles de vaselina, me pongo dos pares de calcetines y una tobillera por pie. Alguno no sabe si vomitar al ver la escena o por lo que lleva en el cuerpo pero más de uno va al baño...
Leo y dormito hasta llegar a Monistrol. ¡Carajo si aún es de noche!. Bueno pues a por el segundo desayuno del día. Junto a la carretera en un bar que parece que me espera.
Cuando salgo el día aún no se ha definido y, como siempre en un pueblo: ¡No encuentro las marcas del GR!. Doy vueltas hasta que por fin veo una pero no la siguiente. Pregunto y un abuelo más viejo que el mundo me dice hastiado que no sabe, que esas rayas las pone la gente joven para subir a la montaña. Una lozana pastelera me dirá lo mismo. Lo bueno de perderse es que conoces los sitios: Monistrol tiene rincones muy bonitos.
Al final las marcas estaban al lado...: la cafeína que aún no había llegado al cerebro y...
¿He dicho marcas?. ¡Joder!. Hay exactamente:
- Marcas blancas y rojas del GR 5.
- Marcas verdes, rojas y con un punto blanco del PR que va del Matagalls a Montserrat.
- Marcas blancas y azules de otro PR.
Y por si no tengo suficiente en algunos tramos se le suman:
- Marcas blancas y verdes de otro PR.
- Marcas amarillas (que no flechas) de otra ruta.
Además todas están pintadas de hace poco y como cada diez metros...
Me quejo: "¡Montse, que tampoco estoy tan mal!. ¡Que hace muchos años que soy senderista de GRs!".
Nada más empezar, el sendero trepa por una colina embarrada de la sola humedad. Si llego a subir la semana pasada, con nieve...
Ya es de día: uno de esos días que tanto me gustan: frío y con niebla. Lo suficientemente ligera para permitirte caminar, pero lo suficientemente espesa para ocultarte el sol: no me gusta el sol cuando camino, ni cuando rezo, ni cuando pienso. El sol me evoca calor y ocio: hoy necesito frío para pensar y para orar como es debido.
Voy tremendamente despacio: no tengo ninguna prisa, ni nadie que me la meta, ni nada por el estilo...
En plena subida a varios metros tres senderistas que gritan que les alcance. Gracias pero no: que suban ellos. Hoy tenemos mucho que decirnos Mi Montaña y yo: necesito a la "Hermana Sole".
¡Menos mal que no hace soy y que no tengo prisa!. Debemos estar a 2 grados y voy chorreando sudor. Lo peor es que no veo nada. Me quito las gafas pensando que es de la niebla y ¡que va!. Con el calor que tengo en las cejas se me llenan de vaho los cristales. Eso me pasa por tener unas cejas tan pobladas (ojo he dicho "unaS" y no "unA"). En ese momento entiendo porqué algunas mujeres se depilan las cejas: para que no se les empañen las gafas, naturalmente. Tengo serias tentaciones de raparlas con la navaja que afilé ayer. Pero mejor que no, no tengamos un disgusto...
Como no paro de sudar me quito en jersey (y me congelo de frío, pero que le vamos a hacer) y bajo el ritmo: voy a paso burra vieja. En ese momento me pongo a coger romero para hacer alcohol e infusiones en casa. Con lo que he cogido me da para una destilería completa...pero no pesa.
Todas estas tonterías duran los primeros veinte minutos de marcha. El mismo ritmo me hace centrarme. Viene a mi mente un estribillo de Kairoi: "Jesús és Veritat, Camí, la Llum que il.lumina el nostre destí". No me acuerdo de las estrofas y empiezo otra que jamás se me olvida desde hace doce años, desde aquellos fabulosos momentos de Pascua en Avellanes: "El Senyor és la meva força, El Senyor el meu cant. Ell m'ha estat la salvació. En Ell confio i no tinc por. En Ell confio i no tinc por".
En un cruce del camino se la envío en un mensaje a Doña Ifigenia que está de retiro.
Y yo que iba con ganas rezar. Sólo puedo repetir esa estrofa como un mantra decenas, centenares de veces. En ocasiones a gritos. Durante la mayor parte de la subida (y del día) es lo único que voy repitiendo.
Llego a un tramo de escaleras encajadas en un torrente. El camino cuesta más y la canción. Alguna vez: "¡Mentira sí que tengo miedo!". En esa lucha miedo/confianza el nombre de Balbina cruza mi mente, seguido del de mi tío Alberto y enganchado a él: Ramón. Ramón que tanto amaba esta montaña. Miro al paisaje y por un instante veo su cara y recuerdo la conversación que quedó pendiente tres meses antes de que le diese el infarto. "¿Porqué tuvo que morir a los cuarenta años?, ¿porqué dejando una conversación pendiente conmigo con la falta que me hacía tenerle cerca?.
Balbina, el tío, pero sobre todo Ramón, el amigo Ramón.
Me da igual que se empañen las gafas (estoy llorando y gimiendo como un niño) no veo nada pero aprieto el ritmo hasta quedarme sin aliento (la subida es dura). "Ramón, amigo ¿cómo voy a hacer para que me des los consejos que tanta falta me hacen?".
Sigo cantando a gritos: no es "lluvia salada": es llorar a mares. Hace más de cuatro años que murió Ramón, hace más de dos que murió el tío y les hecho tanto de menos.
Es rabia, es miedo, es sentirme más vivo que nunca, es impotencia porque no soy Dios y no sé que cojones es la vida y la muerte (por más teologías o filosofías que conozca). Es desesperación de ser limitado cuya mente no lo es. Es cantar a gritos que confio en el Dios al que amo y sentir miedo pero a la vez la fuerza de la montaña que me da su energía. Por un momento cada rama de boj, cada acanto, cada piedra y cada planta de romero sienten la misma rabia, el mismo desconcierto, la misma vida extrema y cantan con mis mismos gritos.
Un recodo y...He llegado al camino que une Montserrat con la Santa Cova. Inesperadamente he llegado. Bajo hacia la Cova Santa. Hay escenas de los Misterios del Rosario esculpitas en rincones del camino. Me paro en una: Jesús orando en Getsemaní. Es tan real. Las manos de la escultura son como las mías, su postura es como la que suelo adoptar cuando rezo. Esto es el contrapunto, la lección de serenidad ante mi desesperación: la suya fue mucho mayor.
Llego hasta la entrada de la Cova que, afortunadamente hoy está cerrada y vuelvo a la figura de Jesús orando en el huerto. No hay nadie y me siento enfrente. En ese momento: un grupo de ciclistas que suben me hacen apartar. Me sale el peregrino que llevo dentro: "¡capullos bicigrinos, mira que molestan!". Pero no puedo evitar sonreirles.
Cuando han pasado me vuelvo a sentar. Instintivamente en medio del camino adopto una postura similar a la del orante. Ahora sí que la "lluvia salada" empapa mi rostro. No pienso en nada sólo miro aquella imagen.
¿Todo perfecto?.
Pues va a ser que no.
Baja un matrimonio con dos niños pequeños. Saludan y sonrío entre lágrimas. Cuando han pasado. El padre: "Mira (nombre del niño) un ángel". Me estallan todas las venas del hígado y estoy a punto de gritar: "¡Cazurro que el ángel está de relleno. Que quien importa es Jesús!". -Da igual, pienso, son turistas...
En ese momento (y en un alarde de soberbia) me doy cuenta de que yo apenas hago el turista: me fijo en los detalles, en las pequeñas cosas.
Da igual, sigo contemplando.
Suenan las campanas y me apresuro para llegar a la Misa Conventual. Como era de esperar la "lluvia salada" vuelve en la postcomunión.
Subo a hacer la visita al Camarín de la Virgen y en la cola las dos señoras de delante (en castellano) y las dos de detrás (en catalán) que no paran de rajar, criticando a parientas y vecinas, en todo el recorrido hasta la Virgen. La cuarta vez que hago "Ssssssss" va un: "¡A ver si nos callamos!" con cajas destempladas que sólo surte efecto durante breves segundos.
Al llegar a la escalera de los mosaicos de las Santas opto por desconectar la mente del molesto ruido de fondo. Es lo único que funciona (asesinar a cuatro señoras en una iglesia sería antiestético...).
Cuando paso junto al mosaico de la Santa de mi madre no puedo evitar tocarlo: le hizo tanta ilusión que "su santa" estuviese allí. "Que la tenga muchos años, Padre". Continua la lluvia salada. Camarín de la Virgen y capilla trasera.
El Cristo pequeño de siempre, y como tantas veces de rodillas delante "llueve saldado". Esta vez no pido nada, esta vez no digo nada, sólo contemplo. Saco la Biblia y busco el final del Evangelio de Juan: "Simó m'estimes?..."Encogido, hipando babas, gimiendo: "¿Podría no amarte, Padre?".
"Necesitaba esta depuración, necesitaba lo que estoy viviendo y lo que me queda por vivir. Pero nunca, haga lo que haga saldrás de mi vida. Sería más fácil que saliese yo a que abandonases tu mi vida".
En un momento que, tras mirar fijamente la cruz cierro los ojos esta se convierte en ave fénix que vuela. Un efecto óptico curioso...o no...

Al irme enciendo un cirio por todos los míos, vivos y muertos, y pienso en Luis y Lola, en Capi, en Jordi, evidentemente en Gloria (ha estado allí), en María, en...
Tengo hambre. En la plaza saco unas mandarinas y un trozo de chocolate. Se acerca un gatazo y sin mirar le toco en la herida (¿sarna?) que tiene junto a una oreja y en un gesto involuntario me chupo el dedo: ¿Seré burrro?...Una mujer con un niño me mira con aprehensión y...a lo hecho pecho, continuo comiendo la naranja, "lo que no mata engorda".
Bajo a curiosear (y calentarme a la tienda) no compro nada pero estoy un rato largo: lo que venden es mayoritariamente inutil pero se está tan calentito...
Es la una y me voy a la plaza a comer un bocata de chorizo de los que me traje del pueblo. ¡Que bueno!. Media docena de palomas y dos pardalillos se disputan las migajas. Ganan los gorriones a las "ratas con alas" los pequeños son más rápidos y más listos y acaban cogiendo más. Me encanta. Esto es mejor que comer viendo la tele, mucho mejor.
Como en el bar hay cola me tomo un café de la máquina y subo a la Ermita de San Miquel por el Via Crucis. Vista espectacular de la niebla y más gatos (estos sin pústulas) junto a la cruz. Turistas que saludan amables. O yo estoy muy receptivo o el ambiente es bueno.

Vuelvo al camarín y a la capilla trasera. Es un plus. Ahora estoy tranquilo.

Quiero coger el tren a las 5 y media y decido bajar a pie. Había dudado entre eso o ir, vía Collbató, a Olesa. Otro día: hoy quiero disfrutar tranquilo.
A media bajada el camino se bifurca y bajo por dónde no he subido. "Camí de les Canals" se llama. ¡Que divertido!: son varios tramos de escaleras casi verticales con una barandilla que apenas te sujeta. Vais decenas o centenares de peldaños en bajada vertical. Me voy riendo solo, como un idiota. El estribillo de la canción sigue cuando llego a la pista que me lleva al camino inicial. En un tramo me desvío a un mirador natural y varios metros por debajo tengo un hermoso jabalí solitario que rebusca apaciblemente.
Ahora se impone la reflexión: "Todo esto era y es necesario. Duro pero necesario." Ya lo sabía pero es bueno que la montaña y...te lo recuerden.
He bajado en una hora sin apretar el paso nada y disfrutando al máximo.
Una cerveza en el bar de por la mañana y al tren.
Consigo sitio. Dormito y leo y a la hora justa en Barcelona.
Llego a Plaza de España. Subiré andando a casa: hoy no gasto más de lo estrictamente necesario.
¡Pero que manía tiene todo el mundo de ir corriendo!.
Yo no tengo prisa ni nada por el estilo...Seguiré siendo raro pero, aunque algo rozado en las ingles, me siento como nuevo.
La montaña siempre me hace recuperar el norte de mi vida.
Y no hay manera de librarse de ella...Afortunadamente.
Muchas gracias por el día Gran Padre y Buena Madre.
Un abrazo. Josep.

Por: lobogrino | General | Comentarios (6) | Referencias (0)

Comentarios

Me dejas sorprendido porque todo lo que cuentas es algo para mí que desconozco. Todos esos sentimientos, la sensación de subir por la montaña, la sensación de sentir la espiritualidad, todo el dolor por lo sucedido, las miradas de las personas, hasta ese gato que intuyes con sarna... y sobretodo me desconcierta la mezcla de sentimientos que hay ahí impregnados cómo al principio la soledad y la tristeza te embriagan y al final una tímida sonrisa te posee. Siento cómo si hubieras vivido mucha más vida que la que te correspondería a tu edad. Es una sensación que me resulta extraña. Y que todo esto lo hayas plasmado aquí cómo desmitificando el propio personaje que te construiste de tí mismo...

No sabría qué decirte. Creo que no lo has escrito para que las personas opinemos si no para que observemos sin juzgar.

kaotot | 07-02-2006 16:32:23

Me encanta que entres aquí, Kao. Es todo un placer leerte.
Verás hace como 5 años escribo con cierta frecuencia en un Foro del Camino de Santiago. De vez en cuando, tras una salida, escribimos una crónica. Yo soy "de los peques" del grupo. Y de hecho la gente que me ha leído cuando me conoce le sorprende que sea más joven.
En una crónica, tras haber caminado en invierno casi 400km, mi amiga Gloria me dijo que era algo impersonal. Ahora trato escribir con el corazón: y salen cosas como esa.
Desde los 16 años (y tengo 32) trato de escribir lo que siento en momentos importantes.
Lo escribo por el placer de hacerlo y por compartirlo con alguien. El Josep que se pelea con aquel tiene bastante de mi pero también bastante de pose: yo soy lo que has leído.
Esta bitácora la inicié para compartir vivencias con otras personas. No tanto para crear polémicas (que si me animo a seguir escribiendo saldrán). Pero claro que se puede opinar y juzgar: no a todo el mundo tiene porqué gustarle ni entenderlo: faltaría más.
Desde los 16 años que mi vivencia espiritual es intensa y supongo que a estas alturas de la vida tengo mucho andado.
Este texto lo pegué en ese Foro de Peregrinos y quien ha caminado conmigo y me ha visto llorar como un niño delante de una cruz, de alguna forma lo entiende (creo que ni yo lo entiendo).

De todas formas, Kao: la montaña tiene algo que te atrapa y te embriaga. Sólo hay que llevar los sentidos alerta.
Algún día, si quieres, te daré una copia de mis escritos.
Muchas gracias por pasarte por aquí. Para mi es todo un honor que hayas iniciado los comentarios.
Un saludo. Josep

Josep | 07-02-2006 17:50:42

Gracias por tu comentario. Creo que pueden salir muchas cosas para mí desconocidas en tu blog. Se agradece un punto de vista distinto. un beso

kaotot | 12-02-2006 00:23:20

"rezar con los piés"... me ha encantado esa frase :-)

kss

sinfonia agridulce | 03-03-2006 01:54:33

muchas gracias por tus comentarios lobogrino. intenta actualizar más para q sigamos tus historias...

besos

sinfonia agridulce | 11-03-2006 17:23:01

...mi querido Lobo, he empezado la exploración de tu "casa" desde el pasado, he remontado hasta Febrero, y te he acompañado en la subida física y espiritual a esta montaña. Como ya te dije una vez, es un placer caminar y sentir contigo... un abrazo, voy a seguir explorando

Un Angel | 07-07-2006 13:37:22

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