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Miércoles, 21 de junio de 2006

MADRESELVAS Y AMPOLLAS

Viernes. Cinco y media de la tarde. “Engendro horroroso para japoneses”, digo Sagrada Familia de Barcelona. Una docena de individuos e individuas vestidos con camiseta del mismo color indefinido, con mochila a la espalda y con bastón (o paraguas grande alguna) después de una breve oración nos disponemos a ir caminando del tirón hasta Montserrat a casi 60km (con lo que nos perdimos fueron más…).

Empezamos a caminar subiendo calles de Barcelona en dirección al velódromo, por donde el camino se interna hacia la sierra de Collserola para cruzarla hacia Sant Cugat.

Con lo sencillo que es orientarse en un bosque… la ciudad es desquiciante para mi sentido del espacio y las distancias. Los que no sabemos por donde se va seguimos a los que sí lo saben que, no sé muy bien porqué, parece que vayan a apagar fuego. Las pendientes de los barrios altos de la ciudad son considerables. Hace un calor de mil demonios y una humedad del noventa y tantos por ciento. El asfalto quema. Tere y yo sudando como pollos no paramos de despotricar contra los que van delante.
Al cabo de una hora y pico caminando por ciudad llegamos al velódromo. He sudado litros y aún no hemos salido de Barcelona.
En ese punto Gloria y Capi nos vienen a despedir y se une más gente. Este año Gloria nos irá a esperar a cada sitio. Este año no ha habido lágrimas antes de que empezásemos a caminar: “no era necesario”…
El asfalto deja paso a un estrecho y empinado sendero de esos que tanto me gustan. Ya hay marcas y no se necesita ir al paso de los que tienen tanta prisa. Disfruto la subida charlando con la gente. El sendero estrecho, en algunos tramos de bajada (ya Barcelona queda a nuestra espalda) es un verdadero rompepiernas por lo pendiente, pero me encanta. Parece mentira que tan cerca de Barcelona haya bosques tan tupidos de pinos y encinas. Tras una amplia pista llegamos a Sant Cugat.
Allí nos encontramos con la avanzadilla y cenamos en el bar de cada año. Coca-cola y café para enfrentar la noche y ¡Adelante!.
Bromas y risas.
Saliendo del bar uno de los compañeros (cuyo nombre no diré…) tras casi clavarme la punta del palo en la barriga (¡puta manía que tiene este tío de llevar el palo colgando como si fuese una lanza!, durante toda la noche hay que vigilar para que no te lo clave), me dice:
-“Mira que tengo mala suerte. Todos los gays quieren ligar conmigo”.
Le miro como si fuera un perro verde y le suelto:
- “Paco (prometí no decir su nombre, lo siento…), como no sean los gays ciegos… A ¿ver quién te ha querido ligar?”.
- Aquel tío de la camisa azul de la barra.
- Ah, pero si ese está borracho. Hace un rato le estaba intentando meter mano a una chica y se peleaba con el tío al que ahora abraza.
- ¡Que no que ha querido ligar conmigo!. ¡Que te digo yo que les gusto mucho a los gays. Pero con las tías…”.
Se enfada porque un tío le dice que es guapo (sí, debía estar ciego) y también cuando le digo que no quería ligar con él… A algunos no hay quien los entienda…
Tiramos hacia Las Fonts de Terrassa.
Ya es de noche y saliendo de esos pueblos-urbanizaciones inmensos en los que es tan fácil perderse, los tapices de madreselvas que cuelgan de los muros le dan un aroma especial intenso, y agradable a la cálida noche.
Es el perfume de esta subida: madreselva de noche; bueno y sudor de día pero esa es otra historia…
Nos adentramos por pistas en otro bosque. Hay un mirador desde el que se ve la ciudad de Terrassa iluminada al fondo. Estamos a oscuras y el grupo ahora, pese a las linternas frontales y las marcas del camino va más unido. Salvo Edu que va a su bola y desaparece porque “camina más que nadie”. Supongo que a su edad hay que demostrar y demostrarse la hombría y esas cosas...
Bajando del bosque nos perdemos por…No tengo ni idea de donde estoy: sólo sé que en Les Fonts nos esperan Luís, Lola, Iria y Gloria.
Damos vueltas como una hora. Entiendo que el que va de guía se desoriente: las 12 de la noche, por urbanizaciones de chalets todas iguales: es como El Castillo de Kafka. No soporto las urbanizaciones de chalets cuando camino. ¡Por Dios que angustia!.
Lo bueno es el embriagador perfume de las madreselvas que entra por todos los poros, mitiga el cansancio y da una sensación especial.
Al final: ermita de la Mare de Déu del Roser y allí están: Luis, Lola, Iria y Gloria. Ellos y…UNA NEVERA LLENA DE BEBIDAS FRESCAS!!!. Creo que estuve a punto de ponerme a llorar de agradecimiento. Son los mejores. Ese poder beber algo fresco, comer chocolate y rosquillas que te ofrece Lola, y acabar con un café calentito no tiene precio. Es la una de la mañana y llevamos caminando desde las seis de la tarde (salvo una hora de parada para cenar).
Después de recuperarnos y descansar un rato reemprendemos la marcha. Gloria se queda…este año... Mañana la veremos de nuevo.
Seguimos caminando por pistas por bosques hasta llegar a “Els Quatre vents”: un restaurante a unos 4km de Ullastrell donde haremos una parada como cada año. Están cerrando. Miro el reloj y digo:
-“Este año sí que cierran pronto”.
Mis amigos me miran sorprendidos. Sigo:
- “Que bien vamos de tiempo. La una y diez y ya estamos aquí. El año pasado llegamos hacia las tres”.
El resto de grupo se echa a reír: ¡Son las 3 y cuarto!.
Miré el reloj saliendo de Les Fonts y era la una. Lo volví a mirar en este sitio y marcaba la una y diez y yo tan contento. Creía haber estado caminando diez minutos cuando en realidad llevaba más de dos horas. Fue una sensación extraña, como si hubiese “perdido” dos horas. Puse el reloj en hora y me lo quité hasta llegar a Montserrat: es lo mejor. Se disfruta más si no se va con prisa.
Estamos tan cansados que Paco dice que nos tenemos que “percatar” de algo: otra vez nos echamos a reír: “¡Que culto se ha vuelto este!” me suelta Lola y nos tiramos por los suelos de la risa.
Seguimos caminando dirección a Ullastrell donde está previsto hacer una parada de media hora en algún parque para descansar algo.
Edu, Paco, Iria y Javier van delante a “mata caballo”.
El resto tranquilos, disfrutando la noche, hablando de cosas intrascendentes (a esas horas y caminando uno no está para muchas filosofías…).
Llegamos al pueblo y buscamos un sitio para tirarnos un rato. Los que van delante no están. Resulta que iban tan deprisa que no vieron las marcas y tomaron un desvío que les lleva al arroyo sin pasar por el pueblo. Luego lo tuvieron que desandar y volver…bueno, un lío.
Es la tercera pérdida de la noche. Parecemos una excursión del Inserso con tantas pérdidas…
Mientras, nosotros descansamos en un jardincillo media hora. Creo que incluso llegué a dormir cinco minutos.
Tras el pueblo bajamos hacia el torrente esta vez por el sendero que toca. Un cartel indica que “sólo” nos faltan 25 kms para llegar…”sólo”…
Empieza a clarear el día y el sendero es estrecho y tremendamente empinado: vamos un rompepiernas. No se ve casi ni con los frontales de las linternas. Voy delante y me encanta.
Por fin el torrente donde hay huellas muy recientes y huele a jabalís que han bajado a beber.
Aparecen los que se habían despistado y parecen enfadados con nosotros o con que les preguntemos porque se perdieron… “Mi no entenderrr ná de ná”.
Pero siguen caminando a lo bestia como si les fuese la vida en ello.
Paso de todo. Voy a mi ritmo. Ya es de día. El camino está marcado y mi cerebro empieza a funcionar. Intuyo que la ya cercana presencia de La Montaña Mágica hace que lo que hasta ahora ha sido una excursión empiece a tener un tono más profundo.
Bajando solo hacia Olesa, por una pista bastante empinada me vienen a la mente mis padres y me emociono como un idiota.
Breve parada en Olesa donde se une Asun y alguien más (que alegría me da verlos) para tomar un café y seguimos hasta Collbató.
Empieza a hacer calor. Cada vez me hace más gracia (y a la vez me molesta más) que alguno se tome esto como una competición. Van tan deprisa que no ven las marcas y se equivocan cada dos por tres. Luego, cuando se dan cuenta y te adelantan parecen mosqueados…¿será eso el “macho ibérico”?...Son mis amigos pero no entiendo eso. Cuando camino con gente además de disfrutar del caminar y del paisaje me gusta hacerlo de la compañía sin demostrar nada ni competir…
Igual me equivoco y es una apreciación mía pero es que les veo ir a un ritmo tan fuerte que tiendo a pensar en ello. Yo tengo un ritmo fuerte pero cuando voy a la montaña acompañado lo hago para disfrutar con la gente.
Llegamos a Collbató a desayunar. Es el bar de cada año. Pero son unos bordes que te atienden fatal. Antes Iria y yo hemos estado haciéndonos fotos en un patio junto a la Iglesia donde hay “huellas peregrinas”: es un rato muy bonito.
Sólo tengo sed: me tomo mi café con hielo y gaseosa para quitar el calor y una coca-cola. Es mi desayuno después de caminar toda la noche. Mis compañeros comen en como es debido, pero a mi ver comida me repugna. Sólo tengo sed.
Paco está fatal y no continua.
Ahora queda la subida a la montaña: el tramo más espectacular.
Mi cansancio ha mudado en energía. Noto la fuerza que emana de la montaña y que me llena. Ahora ya no será caminar. Ahora será vivir y disfrutar cada paso. Ahora, en la Montaña Mágica cada piedra, cada rama de romero o cada tojo, cada aliento en forma de brisa me darán su energía y me dirán mil cosas distintas.
Hasta aquí he caminado y he hecho excursión. Desde aquí será un camino espiritual cargado de fuerza y también de dolor.
Dejando el bar Edu a Yolanda, a Lola y a mi:
- “Bueno, como yo voy más deprisa y llegaré primero cuando llegue a Montserrat cogeré el tren y ya nos veremos”.
Odio la prepotencia aunque sea en mis amigos. Y esta es mi montaña. Me giro:
-“¿Quién le ha dicho a este que va a llegar el primero?. Luego os veo”.
Ellas quedan riendo y yo avanzo hasta unirme a Iria y con Edu. Me pongo delante y voy marcando el ritmo. Los primeros tramos de subida son muy duros y yo noto que llevo ampollas. Edu pegado a mi espalda y yo tirando fuerte.
Durante un cuarto de hora le mantengo así. Entonces me paro, hago como que me siento a descansar y le dejo adelantar:
-“Pasa que tu vas más deprisa”.
Ya he dado la lección por hoy. No puedo subir a Mi Montaña como si fuese una competición. Además Iria viene detrás y quiero ir con ella y que no camine sola. Es la primera vez que hace este camino, es un poco duro y a mi me apetece su compañía.
Vamos juntos pero cada uno a su paso. Empiezo a cantar a gritos las canciones de Colonias que en su día enseñaba a los niños: “Sigues Lliure” y sobre todo “Eternitat”. Y empieza a “llover salado”. No pienso en nada (o quizá la parte más escondida de mi cerebro piensa en todo y la parte más escondida de mi corazón lo siente todo) pero ya estoy emocionado.
Además la compañía de Iria es fabulosa. Cuanto más la conozco más me gusta y mejor me cae. Me siento orgulloso de que sea mi amiga.
El calor hace que la subida sea dura. Y aquellas endemoniadas curvas que parece que no se acaben nunca.
En un punto del camino, bajo una piedra que sobresale está Asun descansando. Nos ponemos a hablar un rato e Iria avanza. Total que el tramo siguiente lo hago solo. La reflexión es bella y dura como el paisaje. Necesito aquella montaña como el aire que respiro, como mi Montaña Santa de Tarragona y mi otra Montaña Mágica del Valle de los Lobos.
Sigo cantando:
“El Senyor és la meva força,
El Senyor el meu cant.
Ell m’ha estat la salvació.
En Ell confio i no tinc por.
En Ell confio i no tinc por”.

Últimos tramos. Los pies duelen. Ahora ya sé que llevo ampollas, el sudor agota. Me encuentro con Ramón que me había adelantado hace un rato mientras hablaba con Asun. Juntos llegamos a la Ermita de Sant Miquel, cercana al monasterio.
Nada más pisar el duro cemento que asfalta el camino en vertical bajada, noto como si mis piernas se hicieran pedazos. Cada paso que doy me cuesta infinito sufrimiento. Siento que me voy rompiendo por momentos (¡maldito cemento!). Los turistas, con sandalias se asoman al espectacular mirador de la cruz de Sant Miquel. Yo hoy no puedo. Empiezo a pensar que no llegaré al Monasterio.
A pocos metros me siento, mareado y sin fuerzas en un asiento del camino. Estoy llorando de dolor, de cansancio y porqué sé que soy un gilipollas: sólo con haber desayunado algo en Collbató no me habría pasado esto.
Saco el bocadillo que llevo en la mochila y me obligo a comerlo sin ganas.
A los pocos minutos, algo mejor por haber comido, me levanto y reemprendo la marcha:
“El Senyor és la meva força,
El Senyor el meu cant.
Ell m’ha estat la salvació.
En Ell confio i no tinc por.
En Ell confio i no tinc por”.
Esa estrofa, repetida como un mantra me ayuda a dar cada paso.

Llego a Montserrat. Me esperan mis amigos. Ramón les había dicho que no iba muy bien. Abrazo emocionado (vamos llorando como un crío) a Gloria, Iria también está llorando y nos fundimos en un abrazo.
El Acuarius y la coca de azúcar que me tiene preparada Gloria me devuelven las fuerzas.
“Montse” me ha dado una lección. Siempre hay algo que aprender.
Subo al Camarín de la Virgen. Como siempre. Y como siempre me molestan profundamente los turistas que no paran de cotorrear. Hay una boda y todos los que van por ese pasillo, cual ejército de marujas en “Radio Patio”, no paran de mirar y hacer comentarios. Yo, afortunadamente en otra dimensión, sólo miro a mis pies que intuyo llenos de ampollas por como duelen, lloro y rezo con el agotamiento, los pies cansados, el agradecimiento por la gente que tengo. Cada paso es una oración, como siempre, como será siempre.
En el mosaico de las santas hago una foto a la de mi madre.
Las lágrimas hacen surcos en mi cara sucia del polvo y el sudor. No me molesto en buscar un pañuelo.
Al llegar al pie de la Virgen Negra, con el beso a su mano, vuelvo a poner a todos los míos y a algunos nuevos amigos que comienzan a serlo a sus pies y a dar gracias por la excursión. Me siento tremendamente afortunado.
La capilla trasera está ocupada con una boda y no puedo entrar.
-“ Eso quiere decir que tengo que subir otro día y sin esperar mucho”.
Vuelvo a la plaza donde mis compañeros de ruta van llegando.
Me quito las botas y me veo los pies siete u ocho ampollas repartidas por los dos pinreles.

En ese momento pienso en el embriagador aroma de las madreselvas de la noche: el contrapunto a este dolor. Ambas cosas forman parte de esta excursión y del Camino de la vida, del que en el fondo es reflejo esta salida.
Sí, la vida es un Camino con ampollas entre tapices de perfumadas madreselvas.
Y el sentido es descubrirlo y vivirlo con los que tenemos al lado.

Infinitas gracias a quien corresponde…

Por: lobogrino | General | Comentarios (23) | Referencias (0)

Comentarios

pues no es la primera vez que cuentas rutas así no? te dedicas a organizar rutas de senderismo para guiris?

qué guay! senderismo es algo que me ha gustado siempre hacer, pero que sólo he hecho dos veces y nunca me decido a repetir

saludos

josestereo | 21-06-2006 21:03:13

No te preocupes Jose, yo tambien muchas veces "soy un gilipollas"... Es una gozada como siempre leerte, hoy yo también por medio de tus ojos, de tus palabras, yo también hoy, he subido a Montserrat.
Como siempre con y desde el corazón...
SIGUE ESCRIBIENDO! Eres un artista!
Gracias de nuevo...
Nando!

Nando | 21-06-2006 22:36:13

Ampollas. Madreselvas. Lobogrino.

pon | 21-06-2006 23:26:12

Gracias por tus palabras, ese mismo día, a 900 km de distancia, estabas también al pie de la Virgen del Prado (porque yo te puse allí)

Sigue escribiendo.

elputojacktwist | 22-06-2006 08:41:17

la ciudad es desquiciante y yo me oriento fatal...creo q tengo q comprarme un callejero y estudiármelo concienzudamente :-)

besos nene

sinfonia agridulce | 22-06-2006 09:22:43

¿O sea que no era la primera vez, y aún no has aprendido lo importante que es desayunar? Mel i mató de Montserrat.

Amuitz | 22-06-2006 13:47:48

...vaya, ha sido un ascenso espectacular. Me he quedado con ganas de experimentarlo en mis carnes, pero como tu dices, con unos amigos, y caminando por el placer de hacerlo con gente que quieres... Si un día llego a poder hacerlo, serás el primero en saberlo. Gracias por tu relato.

Un Angel | 22-06-2006 13:49:34

¡Qué bien te sienta Barcelona! no la abandones.

Como siempre me haces llorar, y como siempre me llevas allí, muchas gracias.

Como me conoces un poquito, me encanta el abrazo con Gloria, y me encanta que no tenga que preocuparme, eres muy afortunado, yo también.

Abrazos y besos todos.

Bruja | 22-06-2006 14:11:34

Pido perdón previamente a la audiencia por este comentario.

Jugando con tus dos ultimos posts:
me encanta la palabra ampolla porque primero abres la boca AAAAMMMMM y luego viene el resto....

Jose L Serrrano | 22-06-2006 15:42:05

Joder, serrano, ¡con lo fino que parecías!
La excursión del Lobogrino parecía tan mística, y mira en qué ha devenido.

Amuitz | 22-06-2006 16:44:10

te pasas la vida con la mochila a cuestas como Labordeta.
Me has jodido por que el blog botanico que me pidieron era dedicado a las madreselvas, asi que si lo escribo ahora parecera que soy un copion!
en valencia el cafe con hielos se le llama cafe del tiempo
A los heteros les encanta pensar que los gays quieren ligar con ellos, lo cual me hace pensar que quizas no son tan heteros. ¿Teoria de las seis cervezas? Revisa mis post anteriores y lo veras
Besos

fennec | 22-06-2006 19:47:03

Qué va, fennec, es que los heteros creen que todo el mundo quiere ligar con ellos, los gays, las chicas jovencitas cuando son mayores, las de mediana edad cuando son jóvenes...nadie se mira el ombligo más que un hetero.....dime de lo que presumes......
Serrano, que van a descubrir tu oculta doble vida.....

pon | 22-06-2006 19:58:49

Josep: Lo siento, tu reseña es fantástica. Pero los comentarios que suscita, como que..............una ya ha vivido mucho, y no me gustan nadaaaaaa

De momento con el bidet de pirañas amarillo ya tengo bastante.

Saluditos

Asun | 22-06-2006 20:53:52

Que te puedo contar, Lobogrino. Tus palabras me recuerdan tanto ese fantastico y maravilloso mes haciendo el camino... Las penurias y calamidades que tienes que sufrir para, al final, ver la recompensa. Esa emocion, esa alegria, ese llanto bien merecen todas esas ampollas juntas. Cuando tienes el objetivo claro, ya no sientes dolor, es tu propia fuerza, tu propia energia, tu propio impetu, tu propio entusiasmo el que hace que sigas adelante a pesar de las adversidades. El momento del abrazo con tus amigos me ha emocionado. He llorado de alegria.

Un beso Lobogrino

prote0 | 23-06-2006 08:51:47

Fennec, pon, los heteros no pensamos todo el rato que los gays quieren ligar con nosotros, ni nadie en especial, eso lo piensan los humanos que a veces por muy creídos y a veces por muy inseguros, y a veces incluso bromeando, la cosa del sentido del humor que también tenemos aunque nos acostemos con una persona de sexo diferente al nuestro.

El mirarse el ombligo nada tiene que ver con la sexualidad de cada uno, si no más bien con su propia tontería, estáis aplicando características habituales en cualquier ser humano (egolatría, egoismo, egotodo) a un colectivo por tener una sexualidad determinada.

Bruja | 23-06-2006 12:16:51

Tengo por costumbre recrear e imaginar en mi mente todos los relatos que leo, como todo el mundo, en esta ocasión, me ha resultado muy fácil, me ha gustado cómo describes toda la caminata con detalles, anécdotas, sensaciones etc, hasta el punto de casi os he puesto caras a todos.
Siempre me han impresionado este tipo de promesas y excursiones, me han propuesto ir a Montserrat algunas veces pero reconozco que mi pereza ha podido mucho más.

chicafinaopina | 23-06-2006 12:47:42

Bueno, Bruja, tienes toda la razón, aunque por mi parte solo era un poco de coña patatera, dado que servidora es hetero, qué se le va a hacer. Aunque sí te diré que, no sé si por cuestiones de ombligo o qué, hay gran cantidad de heteros hombres que creen lo que comentamos. O al menos lo dicen sin más, quizá por inseguridad o deseos ocultos, vete a saber.
Besos.

pon | 23-06-2006 14:31:16

Pon, no estaba enfadada, es que he pasado una época rodeada de gays y diviertiéndome por Chueca y me sirvió para ver que no hay ninguna diferencia, cosa que yo ya intuía. Gente que se mira el ombligo la hay en todas partes, por eso me fastidia que se aplique a un grupo en concreto, para mi esa es una forma de mantener la discriminación.

A lo mejor me puse demasiado seria, y no era mi intención, ¡Ay, los matices en internet! ¡cómo se pierden!

Besos.

Bruja | 26-06-2006 10:54:30

Pos si que se pierden, chica!
Nada, ya nos tomaremos algo por Chueca a la salud de los ombligos bien hechos, un beso.

pon | 26-06-2006 11:45:12

Josep¡¡¡
Respeta la diferencia del que quiere andar deprisa .
Permite la diferencia del que quiera estar solo cuando anda .
Respeta la diferencia de los machos ibericos porque deben existir al igual que existen las florecillas silvestres aunque se vistan con camisas a cuadros y se dejen la barba.
Estoy de acuerdo con Bruja en que de entre los homos hay de todos los colores del arco iris en lo que refiere a egolatras .

Por lo demas me ha gustado el relato pero no me parece bien que hables de personas que conozco sin que ellos lo sepan

marc | 27-06-2006 19:59:54

Aquí la llorona de la excursión; la que ascendió a los infiernos, murió y resucitó en un eterno abrazo a la pedazo peregrina que no puede caminar... gracias por acompañarme en el primer trozo, gracias por dejarme caminar sola, gracias por respetar mi ritmo. Sólo una puntualización, estoy con marc, sé un poco más tolerante y admite que lo que te hace diferente a los demás, son precisamente los demás, que son diferentes...
Gracias por la subida, ¡tan diferente! del domingo... me hacía falta hacer las paces con la montaña, mirar a la moreneta a los ojos, decirle lo que siempre le digo a "mi santi" del Obradoiro y descubrir un hermoso Cristo blanco, que aún crucificado, tiene una actitud de triunfo sobre la muerte... ¡qué escultura tan hermosa!
Lo mejor, sin duda, subir como en nube, tocar el cielo con las manos, y que la montaña te hable en forma de placa...
Un bico!

Iria | 27-06-2006 21:49:13

No me veo yo con chirucas, palos y decenas de kilómetros por delante. Tampoco he sido nunca un gran amante de la Naturalza pero he disfrutado mucho con tu crónica.

mestoymareando | 28-06-2006 01:37:47

Maravillosa descripción. Prácticamente (sin el recuerdo del aroma de las madreselvas) es la misma ruta que yo he hecho. También la pájara -la última vez-. Pero el descansar y fundirse con el universo en "El Camarín de la Madre de Dios de Montserrat", bien lo vale. Ese si que es un bendito descanso. Aunque se suba en coche porque no siempre el cansáncio es físico. Hay otros que duelen más.
Seguro que tu lo sabes.

Da·Vinci·Codice | 17-11-2006 13:23:36

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