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Jueves, 27 de julio de 2006

“HUELE A PINO CALIENTE”

Sábado. Cinco y pico de la mañana. Sueña el despertador. “¿Porqué me tengo que levantar a estas horas?, ¿seré masoca o algo?”. Desayuno. Sin ganas, pero con obligación. Para evitar pájara posterior. El gato escaldado…
Salgo a la calle. Amanece. Calor infernal.
Bajo por las calles del centro. Con mi palo y mis chirucas: bicho raro en una marea humana que abandona discotecas y locales…
Por el centro de la ciudad más gente. A la puerta de una discoteca dos ambulancias.
“Que malas son las drogas y que buena es mi droga (la montaña) aunque me haga madrugar”. Llego a la estación sudando como si ya hubiese escalado un monte. ¡Como odio el calor húmedo de Barcelona!. Y sólo son las 6 de la mañana…
Tren a reventar. Dormito cinco minutos.
Luís y Lola me esperan. Coche en marcha. Besos de rigor. Arranca. Nuria nos espera.
Menos de dos horas de charla animada. Se despeja la mente mientras se abre el día.
Llegamos a Queralbs. Buen desayuno. Esta vez no me dará la pájara por no comer. Pese a las reservas...
Nada más aparcar. Una avispa se enamora de Luís. Él mueve las manos. La avispa le quiere. Él se asusta más. Hay amores que matan. Ella se enfada. Muerde. Pues empezamos bien…Luís tiene la mano roja. “Lástima acabo de mear”… “Gracias, es sólo una picadura de avispa…”.
Pasando por el pueblo un improvisado tendedero: dos bragas/saco puestas a secar encima de un coche blanco. Foto.
Empezamos a subir. Hace calor. Pero no hay prisa. Una fuente. “Que agua más rica”. Fresca. Y ya empiezan las risas…Y los “aires escapados”. ¡Que buenos son los garbanzos!...
Subiendo, las tres horas de excursión son de subida ya que hay que salvar un desnivel de setecientos y pico metros, nos encontramos con una familia con niños. El peque tiene cinco años. Con sus botas y su gorra. Una monada. Y subiendo ya por el Pirineo.
Una bajada infernal de escalones irregulares nos cabrea como nunca. “¿porqué coño se empeñan en humanizar el monte? Con lo bien que se camina por senderos naturales. Esto además de feo es infame para el senderista”. Piernas destrozadas al acabar.
Desde el primer momento me huele a pino caliente. Ese aroma inconfundible que sólo se da en verano y en días muy concretos de calor.
Subimos con tranquilidad y sin prisa. Es un día claro y limpio. Hace calor, pero, incluso caminando al sol no sudo ni una tercera parte que en Barcelona sentado a la sombra. Miramos con atención cada salto de agua del río, cada flor, cada insecto que se aventura a caminar al sol. Y casi todos caen en el objetivo de mi cámara.
En un determinado punto, tras cruzar un bello puentecillo antiguo, bajamos al río. Metemos los pies en el agua. Está helada. Más de dos minutos seguidos y los pies se ponen morados. Agua del deshielo. No me atrevo a bañarme. Pero es fantástico. Risas. Llamada a Gloria “sobre cierto trasero”. Una araña espectacular cae en las redes de la cámara. Preciosa. Fruta fresca. Agua que recupera del cansancio y el calor.
Seguimos la marcha. En un punto hay una cascada de unos 10 metros. Un hombre arriba con traje de neopreno. Parece que va a saltar. Nos sentamos en el camino. Esperamos. Mira. Vuelve a mirar. Habla con otro. Al final baja por el camino.
“¡Cobarde!”. “Ya no hacen rapeleros como los de antes”. “Porque es sábado. Si llega a ser domingo Lola, Luís y yo saltamos como si nada”…
Hago fotos en blanco y negro. Quedan retro. Bonitas.
A nuestra izquierda constantemente suben Trenes Cremallera cargados de gente. Nosotros preferimos subir así: sudando pero disfrutando cada pequeña brisa, cada aroma de la multitud de preciosas flores que nos rodean, evitando las “avispas cariñosas”.
Falta poco y hace mucho calor. Lola me dice: “¿José te das cuenta: huele a pino caliente?”. Sí, hace rato que lo he notado.
Cojo una rama de una planta que mi abuelo me enseñó que se llama “rabo de gato”, allá en El Valle de los Lobos. No le conozco otro nombre. Tiene un aroma intenso y peculiar que a mi me gusta. Lola la aparta con una mueca. Hablamos de los perfumes. “Compro los pantalones más baratos en mercadillo, las camisas en las rebajas del C&A y la comida en el Mercadona, pero no me importa gastarme un pastón en un buen perfume. Me gustan los aromas de maderas (como a pino caliente), y los almizcles, los olores fuertes”.
Mis botas nuevas son fantásticas: las estreno y llevo los pies mejor que nunca. Lo barato a veces puede ser bueno.
Hace mucho calor. Hay unas flores grandes redondas y gordas que huelen como a cebolla llenas de decenas de diferentes insectos pegándose un atracón: dan para todos.
Cruzamos la vía del Cremallera por debajo. Una pareja delante. La chica lee un cartel donde pone “Nuria 50m”. Al cabo de un momento le dice al acompañante: “Mira si seré tonta: creí que ponía que faltaban 50 metros”. Lola me mira con cara de: “Pobre: ta tonta”. Me tiro por los suelos de la risa. “Lola: durante un momento me olvidé que en la montaña las distancias se miden por tiempo y también lo pensé”. Más risas.
En un punto del camino vemos, al otro lado del río en una plataforma de hormigón que sostiene una piedra inmensa, algo que parece un burro. Luís no ve nada. A Lola y a mi nos parece el burro del pesebre. Concluimos que debe ser un rebeco descansando. Ahora resulta que debe ser la cría de un rebeco. En todo caso es raro…”Expediente Nuri”…
Un buitre sobrevuela, majestuoso, nuestras cabezas.
Llegamos al valle glacial rodeado de altas cimas: Nuria. Está lleno de gente. “Bueno también tienen derecho, aunque se pierdan esta espectacular subida”.
Junto a la ermita de Sant Gil una fuente de agua fresca y buena como sólo la recuerdo en El Valle de los Lobos. Nos da la vida. Ya la teníamos: hoy sólo ha sido un paseo.
Visitamos el Santuario. Sin prisa. Aunque casi me dejo los dientes al tropezar con un banco. Saludo a Nuri sin “lluvia salada”: es una visita tranquila.
En un sitio de la Iglesia hay una especie de cajón donde, según la tradición, las mujeres deben meter la cabeza para quedar encinta (o “encuerda que pal caso es lo mismo”). Cola de mujeres. Pienso: “Si os fallan los anticonceptivos luego os quejaréis. La curiosidad mató al gato y…”
Paso un instante por la Capilla del Santísimo. No hay emociones desbordadas. Un guiño: “Ta luego Papi. Ya nos veremos y ya volveré más a menudo a verte aquí”. Cuando salgo una chica muy joven me pregunta quien es el señor de la pintura. En medio minuto le explico todos los iconos bizantinos de la capilla y le doy gratis una clase de historia del arte. “¿Cómo puede no saberse qué personaje es un Cristo Majestad?”…Vamos muy muy mal…
Intentamos comprar algo, pero con lo caro que está todo no hace falta…
Cremallera para bajar. Es bonito, pero prefiero ir andando…
En el aparcamiento los termómetros marcan 35 grados. Al no haber humedad no sudo.
Vamos a comer a Ribes de Freser. Un sitio sencillito. Tras un buen rato de espera nos dan mesa. Un ágape frugal, como buenos peregrinos que somos. Lo mejor: la carta de postres. Bueno, vale, la butifarra con patatas y pimientos de primero y la paella para tres (en la que tocamos a tres platos cada uno) también estaban muy muy buenos. E igual no pueden considerarse precisamente “ágape frugal”…
Pero la carta de postres… Transcribo. Más que nada para envidia de algún posible lector:

-“Surtido de quesos del Pirineo con mermelada de ortigas”.
- “Helado de vinagre, con salsa de chocolate blanco”.
- “Sorbete de flores variadas: saúco, melisa, violeta y jazmín”.
- “Sorbete de cactus y limón con frutas del bosque”.
Tomamos los dos últimos. Simplemente deliciosos.
Se ruega a los lectores que dejen de rayar el suelo con los dientes. Gracias.
Ser peregrino y hartarse a frambuesas silvestres mientras se sube una montaña, o beber agua de un río no supone olvidarse de los buenos placeres de la vida. Vamos que el sibaritismo es necesario incluso cuando se está acostumbrado a dormir en el suelo bajo las estrellas (otro placer para los sentidos).
Volvemos para casa.
Charla animada.
Mucho calor de nuevo en la estación.
Y al bajarme: sudo a mares. La humedad pegajosa de Barcelona es insoportable.

Ha sido un día tranquilo. Una excursión tranquila. Uno de aquellos momentos que no tienen nada de espectacular pero que hacen que la vida sí que lo sea. Gracias Lola y Luís por todo. Lo que ha hecho mágico este día ha sido vuestra compañía.
Que tengáis un Buen Camino allá por las tierras del norte y que podamos disfrutar el “olor a pino caliente” en montones de excursiones juntos.
Gracias, Buen Padre, por ese día y por estos amigos.

Por: lobogrino | General | Comentarios (10) | Referencias (0)

Comentarios

Y gracias a tí por llenarme la mañana de olor a pino caliente, por hacerme olvidar el olor a asfalto encendido y a aceras quemadas.
Qué día más bueno y qué peazo de atracón, digo de comida frugal.....jajaja!
Gracias chaval, un placer siempre subir montes contigo.

pon | 27-07-2006 11:46:03

He tenido que bajarme a tomar un pincho de tortilla.

Gracias por compartir tus excursiones

Jose L Serrano | 27-07-2006 12:15:07

...tenía tu blog memorizado en "favoritos" por la última página vista y no ví que tenía trabajo de lectura pendiente... Me encanta subir contigo a la montaña aunque sea con estos sudores, gracias por el viaje mi lobo querido... Y el olor a pino caliente, ese olor que es un poco a resina y otro poco a verano que desprenden las cortezas calientes de los árboles cuando el sol incide sobre ellas, no podías haber elegido mejor forma de describirlas...
Un abrazo lobo andador

Un Angel | 27-07-2006 18:03:00

Cuando estuve en el santuario de Nuria, no sabíamos que el motivo para meter la cabeza en aquella olla era quedarse embarazada, así que mi compañero estuvo un buen rato con la cabeza allí puesta, y encinto no, ¡pero menuda barriga tiene desde entonces!

Amuitz | 28-07-2006 13:02:33

Me ha encantado tu descrición de un día de montaña, parece que estaba paseando yo también.
Gracias por traerme ese olor a casa, que en estos días de calor y sopor es un soplo de aire fresco

Roque | 30-07-2006 20:29:45

madrid tiene un calor seco con el que te sientes como un pájaro con las alas a ras del suelo...

yo soy más de playa q de montaña, pero tengo ganas de descubrirla más pq estoy viendo sitios, ultimamente, q me encantan...

buen comienzo de semana...

kss

sinfonia agridulce | 31-07-2006 02:30:45

Vos mirás y yo miro, vos sentís y yo siento. Mmmmmhhhh rico aroma a pino...
Gracias!
Besos!

Ana | 31-07-2006 07:07:58

Caramba, ayer domingo subí a la montaña, me embriagó el aroma de los pinos y me zambullí en la helada poza del río.
Pero ni comparación con esta subida de hoy. Deliciosa.

max | 31-07-2006 09:39:47

Un placer leerte... Gracias por el relato y continúa subiendo montañas y cuéntalo..

Mar del Norte | 01-08-2006 21:38:31

Ese sendero y otros muchos he recorrido en verano, en invierno. Bajo el sol de frío fuego, bajo el frío que quema. Nuria, el valle. Carançà, los lagos.
Y las tarteras y los neveros...
Pero siempre con ese mismo sentimiento. ¡Cuan pocos disfrutamos de esa soledad, de ese silencio...!

Da·Vinci·Codice | 17-11-2006 13:10:50

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