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Miércoles, 18 de octubre de 2006
El flamante Citrôën negro llegó al aparcamiento.
Estaban a los pies de la imponente montaña alpina.
Habían decidido ir a pasar el día ascendiendo a la cima de la mítica montaña.
Missis Shara y Sir Edmun eran dos urbanitas a los que, no obstante, picaba la curiosidad por la aventura montañera.
En cambio Lady Lo y Sir Luik-Holmes eran intrépidos y experimentados montañeros.
Con ellos viajaban la joven Eire, una bella joven de cantarín acento llegada de lejanas y míticas tierras, y Desmon-Table, un aventurero aficionado al monte.
Poco después de salir, y tras atravesar el bonito pueblo, lugar de vacaciones estivales de la burguesía de la gran urbe, paráronse un instante junto a una fuente donde otrora habían sonado vientos agarbanzados.
Lady Lo y Desmon-Table quitáronse las perneras de los pantalones, desmontables, para así ascender de forma más cómoda.
El grupo se fragmentó. Missis Shara y Sir Edmun despacio, disfrutando de cada paso y sintiendo el propio cuerpo al darlos.
Lady Lo y Sir Luik-Holmes procurando no desandar demasiado para compartir conversación con sus amigos.
La joven Eire, como por ensalmo, desapareció de la vista.
Desmon-Table, entretúvose a contemplar los bellos colores dorados del otoño mientras aún podía percibir el aroma a pino caliente, que su buena amiga Lady Lo también notó, de los estertores del cálido estío.
En un recodo del camino Desmon-Table vio la huella de un ciervo. En ese momento un escalofrío le recorrió la espina dorsal y un rayo de lucidez atravesó su cerebro. La joven Eire. Por supuesto. Al quedarse sola había dejado fluir su magia y se había transformado en gacela libre ascendiendo las alpinas cumbres. Para Desmon-Table no había posibilidad de duda.
Él aún joven aventurero, curtido durante años en montes y montañas de todo el mundo no podía seguir el paso de la bella y aparentemente frágil joven.
Más adelante, junto a un antiguo puente, escuchó una melódica voz que le transportaba a mágicos momentos de extraños rincones amados.
Y la vio. O creyó verla. Una bella anjana cantaba desde una piedra junto al río y se dejó transportar por la magia y bailó al ritmo de la dulce voz.
Cuando aparecieron Sir Luik- Holmes y Lady Lo Desmon-Table se dio cuenta que era la joven Eire que descansaba en una piedra junto al río tarareando canciones de su lejana tierra.
En aquel puente Missis Shara y Sir Edmun decidieron volverse puesto que la montaña llama a quien y cuando debe; y las experiencias son buenas en su justa medida.
Lady Lo y Sir Luik-Holmes continuaron el ascenso. En un punto decidieron volverse para acompañar a sus amigos y Desmon-Table volvió a apretar el paso para caminar junto a su amiga.
El paisaje era espectacular, tras la subida. El cielo azul intenso, los verdes como surgidos de la paleta de un pintor, el río bajaba clamando soberbio, los dorados y marrones del otoño de ensueño y por encima de ellos las cimas inmaculadas de las montañas alpinas.
Los dos jóvenes llegaron al circo impresionante que era el valle glacial. El destartalado tren cremallera estaba en obras con lo cual apenas había gente y las tiendas de turistas, afortunadamente, estaban cerradas.
Nuestros amigos bebieron agua pura de la fuente a la entrada del valle y tuvieron la sensación que aquel agua les llenaba de paz y de fuerza de la montaña. Tras dejarse acariciar por el sol y por la hierba emprendieron la marcha.
Impresionaban las montañas, de nevadas cimas inmaculadas en contraste del intenso azul celeste.
Desmon-Table esta vez no quiso perder de vista a su amiga: quería verla transformarse en gacela o en anjana.
Eire apretó el paso en la espectacular bajada. Tanto que en algunos momentos parecía que volaba. Desmon-Table sentíase gordo y pesado ante la liviandad de la joven.
En un punto del camino, junto a una fuente Eire se puso a jugar tratando de acariciar una pequeña mariposa azul. Eran la viva imagen de la fragilidad y de la fuerza en la agreste montaña.
El precipicio era considerable pero Eire volaba por encima de las piedras sueltas.
Poco después una mariquita amarilla se posó en el cuello de Desmon-Table y Eire se la enseñó. Era una mariquita amarilla alpina extraña y pocas veces vista. Por algún motivo eligió caminar con el joven…
Tras una infernal subida por escalones de cemento llegaron al pueblo donde les esperaban sus amigos.
Un frugal ágape les dio fuerzas de nuevo.
*Nota: bien las “Patatas rellenas de carne y la longaniza con patatas igual no pueden considerarse ágape muy frugal, pero van de maravilla…”.
Desmo-Table pensó muchas veces en lo ocurrido: en las mágicas transformaciones de su amiga Eire.
Y llegó a la conclusión que lo mágico es compartir momentos especiales en entornos espectaculares con personas especiales, como su amiga Eire, Lady Lo y Sir Luik-Holmes o Missis Shara y Sir Edmun . Y se sintió afortunado por conocer a personas como sus amigos.
Por: lobogrino | General | Comentarios (5) | Referencias (0)
chico, que cuando me has posteado te he visitado y no me salia actualizada tu bitacora... y eso que entré esta misma semana!
feliz regreso
josestereo | 20-10-2006 19:48:00
Siempre acabas dandome la razón, tras ese aparente careta de pesimismo, y taciturnidad, late una persona que cree en la magia, así que dime quien cree más en ti, tu o yo, jejejeje
Gracias por este precioso relato sobre la amistad
pe-jota | 20-10-2006 23:48:18
Entrar aquí es más complicado que subir a Nuria nevando.
Pero ya que la puerta se abrió, te diré que entre mariposas azules y mariquitas amarillas, la montaña le regaló a Desmo-Table una estupenda compañía. Fragilidad, fuerza, fugacidad, belleza.....
rayitos de sol entre las hojas.
pon | 21-10-2006 14:38:38
Es una gozada omprobar que a veces, todo encaja para que sientas la satsfaccón de haber pasado un día perfecto.
Nota: Siento parecer superficial, pero si despues de toda una camnata de horas y horas no me puedo comprar nada allá donde vaya, me da un síncope.
chicafiinaopina | 22-10-2006 11:22:16
...suscribo las dificultades para acceder a tu casita, pero una vez dentro merece la pena, vaya viaje mágico, casi igual que los que tu te pegas, ¿eh amigo?...
Un abrazo
Un angel | 28-10-2006 00:54:48