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Lunes, 20 de noviembre de 2006

PATATAS, LAGARTOS Y CEBOLLAS

10- Septiembre- 2006.

No se trata de ninguna receta de Nouvelle Cuisine, aunque igual si le doy la idea a Ferrán Adriá y similares añaden un frusfrús de “Chocolat a la Mènthe” convenientemente glacée en “gotas artificiosamente naturales”, unas hojas de escaramujo caramelizadas y se forran con el invento. Eso sí poca cantidad en plato cuadrado y enorme, muy a lo japo…

Antes que nada me permito un apunte más o menos erudito (más bien menos) sobre los términos:

- Cebolla: se puede comer hasta cruda, que es como está más buena. Al pelarla lloras, vete a saber porqué. El zumo además de un olor un tanto fuerte es algo pegajoso. Se planta una planta delgadita y se recoge una cosa gorda redonda con tallos que también huelen a cebolla. Las hay blancas y rojas. El resto de características no importan para este escrito.

- Lagarto: un animalito (un reptil con patitas) en vías de extinción por destrucción del hábitat. Muy útil en los huertos y sembrados puesto se come los ratoncitos que acaban con las cosechas. Se reproduce por los huevos (como la mayoría de seres vivos…) que deja en nidos enterrados. El resto de características tampoco importan.

- Patata: ese denostado tubérculo es al que le debemos la vida tan cómoda que tenemos en la actualidad. Me explico: desde que se descubrió América en el s. XV hasta finales del s. XVII pasó de ser una planta ornamental de flores raras a un apreciado y costoso manjar de reyes y nobles. A finales del s. XVII el rey francés de turno permite que las semillas de patata (patatas pequeñas) se puedan entregar al pueblo llano. Eso hace que se acaben las hambrunas que azotaban Europa intermitentemente desde siempre, ya que el vegetal soporta unas condiciones climáticas más duras que el trigo. La humilde y fea patata se convierte en “el pan de los pobres”. Con la gente mejor alimentada se produce la Revolución Demográfica. Se puedan descubrir cosas y por tanto la Revolución Industrial y de ahí al MP3… La patata ha sido una de las cosas más útiles que ha tenido la humanidad en toda su historia.

Día cuatro de septiembre. Valle de los Lobos. Antes de las siete de la mañana. De noche aún. Se abre la puerta del cuarto. Una voz: “Venga que se hace tarde”. Este es mi padre. Un puro nervio a sus muchos años de experiencia y sabiduría. Parece que no se canse nunca.
Como un zombi me visto y me lavo la cara. En el garaje, de manera mecánica, me calzo las botas viejas.
Sigue siendo de noche cuando el carretillo con las guinchas, los sacos y los cestos baja por la cuesta hasta el huerto.
Aún es de noche cuando empezamos el trabajo.
Comenzamos expectantes. En silencio. Mirando con curiosidad y miedo los dones que nos regala la tierra a cambio de trabajo y cuidados. “¿Cómo será la cosecha de este año?”. Las primeras son grandes. – “En este fondo del huerto hay más humedad. Mejor no ilusionarse”. Pero son buenas. Muy buenas.
Algunas de las primeras en salir, como aún hay poca luz, se rozan y se cortan con el apero que las saca. Hay que llevar sumo cuidado.
A la media hora de empezar el duro trabajo no sientes la espalda ni los riñones de puro dolor. Las manos duelen incluso con los guantes de cuero que las protegen. El salado sudor empapa y fertiliza la tierra.
A las 11 de la mañana el calor asfixiante hace imposible seguir.
- “Habrá que continuar mañana”.
Se van llenando los sacos con la buena cosecha. Papá y mamá me ayudan a cargarlos al hombro para llegar a la carretilla. Subo dos sacos de cada vez y vuelvo por más viajes hasta que están todas en su sitio en la bodega.
Una cerveza con gaseosa, un bocadillo de chorizo y unas magdalenas recién hechas por desayuno casi a mediodía. Una ducha. Y como nuevo: esa tarde también tocó hacer kilómetros por el monte en pos de algún veloz corzo.

Suena el despertador. De noche aún. Una puerta se abre: - “Venga que hay que acabar”. Otra vez las botas, los sacos, los cestos, la carretilla. Otra vez buenas patatas. Sudor a mares que vuelve a empapar y fecundar tierra.
De repente un pequeño lagarto, luego tres más. Junto a un patatal había un nido. Deben tener un par de días. Con sumo cuidado recojo a los verdes, escamosos y pataleantes “bebés” uno a uno y los deposito en lugar seguro. En unas matas de hierba cercanas. Además de bonitos son la mar de útiles y sus nidos enterrados ventilan la tierra. Las patatas que crecían junto a ellos eran grandes y buenas.
Hay menos trabajo. Acabamos pronto. Pero la espalda duele tanto o más que ayer.
Subimos a quitar las cebollas. Con sumo cuidado de no picarlas ni romper los tallos para que se puedan liar luego en ristras y así aguanten todo el año. Con la tercera cebolla sacada el entorno se perfuma de manera fabulosa. Huele a tierra húmeda y a cebolla; a patatas y a lagartos recién salidos del huevo. Respiro profundamente, capto por separado cada uno de esos aromas y me dejo embriagar por ellos. El dulce aroma de las cebollas y la tierra me transporta al mundo de la realidad de los míos. A ese mundo que no sé ni quiero encontrarme en una ciudad. Tan artificial. Tan llena de limpieza. De metal y falsedad enmascarada.
Mis manos tienen una costra de savia de patata, de miedo de lagarto y de zumo de cebolla mezclada con tierra y polvo de esparto de los sacos. Acerco esa costra a la cara, la extiendo cual producto hidratante (seguramente de la mejor calidad) y me dejo llevar por la vida.
Miro. Junto a mí mi padre. Trabajando. Por allí mi madre. Entre los tomates. Delante el paisaje espectacular de la montaña del Valle de los Lobos. Mis pies enterrados en blanda y húmeda tierra. El aire de la mañana calurosa me envuelve. Pienso en Bruja que estaría encantada de disfrutar ese momento y que lo hará al leer esto. La tierra, los míos y El Buen Dios que me regala todo esto.
Si ahora se acabase el mundo habría valido la pena vivir sólo por este instante de realidad. Con sabor a patatas lagartos y cebollas...

Por: lobogrino | General | Comentarios (10) | Referencias (0)

Comentarios

Jo! Grino, q envidia me das... Sana eh? pero envidia...
Gracias por acercarme "a miña terra novamente"
A ver cuando invitas a dar una vuelta por el valle de los lobos.
Abrazos desde la frontera...
Nando

Nando | 20-11-2006 13:14:15

La tierra, su aroma, sus frutos... Siempre presente para los que sabemos que somos barro y que al barro volveremos.
Como todos tus relatos, descriptivo, sabroso y lacerante.

Un abrazo.

Da vinci | 20-11-2006 14:38:53

Doy fe que las patatas son buenas, mejores que las del año pasado. Aquí estoy disfrutando mientras leo y con la ventaja de ver esa puerta que se abre y oir su voz. ¡Qué envidia!, como envidio esa capacidad tuya de disfrutar con un trabajo tan duro, para mi el más duro (junto con las castañas), yo por alguna extraña razón salí urbanita, en fin... nadie es perfecto. Besos.

Bruja | 20-11-2006 16:59:55

Madre del amor hermoso, lo que cuesta entrar aquí, casi se le quitan a uno las ganas de escribir, pero bueno que luego me dirás que no te he visitado y ya la tendremos liada.
Bueno algo sincero, entiendo perfectamente de lo que me hablas, sólo los que hemos crecido o vivido en un pueblo podemos valorar y sentirnos saciados ante la sencillos luminosa de una vida, tal vez dura pero llena de sentido como es la vida en contacto con esas pequeñas cosas, esos olores y sensaciones que sólo la naturaleza puede proporcionarnos, algunas veces molestos, pero siempre intensos y que quedan prendidos en la memoria de forma indeleble. Es algo de lo cual creo que todos los que lo hemos vivido nos sentimos orgullosos.

pe-jota | 20-11-2006 20:00:40

me ha gustado tu relato, sobre todo por el repelús que me dan los lagartos

qué asco

por cierto, que sepas que me cuesta la misma vida postearte

josestereo | 21-11-2006 12:13:07

Escardar y sacar patatas, qué dolor de espalda más grance....pero qué bueno sabe lo que uno siembra, cuida y recoge.
Lo de la mascarilla, como que para tí, casi mejor me hago una de zanahoria y limón.....

pon | 21-11-2006 17:19:57

Cada vez que leo tus post, me pregunto ¿ que hace un chico como este en una ciudad ? si tu donde verdaderamente te realizas es en tu valle de los Lobos. Me gusta como explicas cada detalle del campo, de la tierra y sus criaturas en el que demuestras tu amor por ellos.
Yo hace años tuve un huerto y aprendí un poco a valorar lo que la tierra nos dá y el sabor de sus frutos, no tenia lagarto pero si algún que otro sapo. Por cierto en algunos lugares de extremadura , los lagartos se comen. U abrazo

hermes97 | 23-11-2006 07:41:16

Nadie como tu para coger unas simples patatas, una cebolla y un nido de lagarto para hacer un relato emotivo.
Me parece fabuloso.

Me has hecho recordar mis dias de vendimia. Cuando de adolescente decidi ganarme un dinerillo vendimiando. Lo hice para una familia de un pueblo cercano y me gané la antipatía de mucho de mis familiares que esperaban que trabajara para ellos, pero es que los otros pagaban mas.
Al cabo de un par de dias de tener la espalda crujida, las piernas hechas un cuatro y llevar barro en las orejas, la idea me parecio malisima, pero aguanté tres dias mas y bueno, no cobre todo lo que esperaba pero tampoco terminé con una pulmonia.

chica fina opina | 23-11-2006 18:13:50

...joer lobo querido como me cuesta entrar en tu casa y no te digo nada dejar un comentario, no sé si es que tengo el ordenador petao o que pero vamos, fatal, así que aprovecho para decirte que me ha encantado lo de las patatas, las cebollas y los lagartos, que te agradezco tus visitas a mi hogar y bueno, ya que estamos, que los comentarios tuyos en casa del pe-jota son la monda, vamos, hoy he leido tus impulsos sexuales hacia los trolls que salian en "David el gnomo" y todavía me caen las lagrimillas de la risa, jaja... hombre, cierto es que David estaba muy carente de atractivos sexuales, ¡pero los trolls!...
Un abrazo grande...

un angel | 24-11-2006 12:19:33

Parece que al tercer intento consigo poder comunicarme con tus relatos, con tu tierra que es la de todos, con las patatas y cebollas que obtienes de ella... y así consigo saciar mi hambre y mi sed de cosas sencillas, las más preciadas en esta época tan sofisticada y frívola.

Amuitz | 27-11-2006 16:58:33

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