Un simple cajón desastre de ideas peregrinas.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Sábado, 25 de noviembre de 2006
*- Las fotos que ilustran este artículo son propiedad de "Lobogrino", el autor del blog. Están convenientemente registradas. Queda prohibida pues su utilización sin citar la fuente.

María está embarazada.
Su vientre de cristal de embarazada
gesta un hijo…
…de Dios…
Es joven, pero no una niña.
Es de pueblo, pero no tonta.
Es bella, pero no frágil.
Y está embarazada.
Pronto se casará con el hombre de su vida.
¿Cómo decirle que el hijo que bendice desde su vientre no es suyo?. ¿Cómo explicarle que es de un Dios, a menudo del silencio, que escribe recto en las líneas torcidas de la vida de quienes lo aman?. ¿Cómo argumentarle que ella ha sido tan fuerte como para responder a ese Dios oculto y amante: “me fío de Ti”; y esa confianza cambiará la historia?.
José, joven, inteligente y fuerte, como María, no necesita explicaciones. La ama y se siente amado. Y amándola a ella ama al hijo que criará, educará y será también suyo. Al amor le sobran explicaciones.
Y María embarazada.
El vientre frágil desarrollándose le obliga a pensar, a imaginar lo que ocurrirá como a cualquier futura madre.
Pronto llegarán las penalidades.
Parirá en medio de la miseria y el rechazo, el amor y la autenticidad. Y luego otros lo utilizarán, despojándolo de sentido, para vender innecesariedades y encender lucecitas absurdas.
Suma y sigue dureza y amor.
Lejos queda aún el dolor más grande: abrazar piadosamente el cuerpo del Hijo destrozado por los intolerantes. Y pensar que todo ha sido absurdo.
Y la recompensa infinita al comprobar como el mal, el dolor y la muerte no han vencido y todo ha valido la pena.
Más lejos están aún los tiempos en los que la disfracen de oropeles. La multipliquen por infinito otorgándole atributos de ancestrales diosas. Le construyan miles de altares. Se peleen por tocar el manto de hilos de oro que nunca tuvo ni tendría. La pinten demasiado joven o demasiado vieja, demasiado rubia o demasiado negra. Hilando o leyendo. Se la imaginen encaramada a árboles o rocas envuelta en luz para otorgar milagros a cambio de extraños sacrificios. Siempre sola, sin su amado José. Siempre sufriendo. Jueza y reina. A menudo con más de espina que de rosa.
Lejos quedan todavía esos tiempos en los que “sólo servirá” para rezar “Avemarías” desencarnadas que pretenden obtener deseos, cual “sibila adaptada a otros tiempos”...
Hoy María es real.
Y está embarazada.
Es joven, pero no una niña.
Es de pueblo, pero no tonta.
Es bella, pero no frágil.
Quizá no sepa leer. Quizá no vista a la moda de la época. Quizá tenga las manos endurecidas por el trabajo. Quizá…
Pero es feliz.
Ama al hijo que lleva dentro. Que bendice desde su vientre de cristal, como de cualquier embarazada.
Ama al Dios al que dio una lección de valentía diciéndole: “Me fío sin conocerte. Y sin conocerte te amo”.
Ama al hombre con el que compartirá su vida. Amándose. Educando en ese amor y esa libertad que se tienen al Hijo de Dios…y de ambos.
Ama profundamente la vida.
Por eso se fió de Dios.
Y será feliz.
Está embarazada.
Será la Madre del Hijo de Dios.
La Madre de Dios mismo que la eligió a ella por su valentía para que todos estuviésemos más cerca de Él.
Y no deja de ser una mujer…
…valiente.
Que está embarazada…
- Foto: “Virgen de la Esperanza”. Talla policromada y dorada del siglo XVII (*Aclaración de la buena amiga Pon: mil gracias). Museo del Monasterio de Sant Joan de les Abadesses. Girona.
©- Lobogrino.
Por: lobogrino | General | Comentarios (7) | Referencias (0)
josestereo | 25-11-2006 13:34:02
Yo lo mismo que José tengo miedo a la Navidad...
Pero Gracias! Grino... María está embarazada!
Nando
Nando | 25-11-2006 15:13:57
Y como toda embarazada pariría con dolor y con otro mayor dolor vió morir a su hijo. Ningún padre debería ver eso, aunque ese hijo fuese el de Dios.
Quitad los anuncios, el mercantilismo y vivir la Navidad como lo que és, un acercamiento al momento primigenio de nuestra fe.
Y si, además, nos regalan un buen libro...
davinci1955 | 25-11-2006 18:55:21
Te copio este poema de Rilke que me encanta y que va un poco a tono con tu post... y con los angeles...
"La duda de Jose"
Y el angel habló y se esforzó
en calmar al hombre que cerraba sus puños:
"¿Pero no adviertes en cada pliegue
que ella es como el amanecer de Dios?"
Pero el hombre lo contempló con mirada torva
y solo murmuro: "¿Que ha producido en ella ese cambio?"
y el ángel gritó entonces: "¡Carpintero!
¿todavía no has advertido que esto es obra de Dios,
nuestro Señor?
¿....porque haces tablas
quieres interpelar en tu orgullo
a Aquel, que modesto, hace salir
de la misma madera hojas
e hincharse los brotes?"
Comprendió. Pero al elevar la mirada
muy asustado hacia el ángel
este se había marchado.
Se quitó entonces la tosca gorra
y cantó alabanzas."
...a ver si te gusta, lobo querido.
Un abrazo.
Un angel | 26-11-2006 13:43:28
La talla es impresionante, no se si habrá alguna mas de estas características, pero realmente es bellísima.
Interesante la reflexión sobre la figura de María, María como nueva sibila, y es que la realidad fue esa, la asumción por parte de la iconografía católica de los atributos de los antiguos dioses, María como sibila y como nueva Gea, asumirá las funciones de Rea y Proserpina, además de nueva Juno, todo lo relacionado con la tierra y la familia. Quien le diría a aquella humilde joven judía que un día su figura y su recuerdo sumaría tantos potenciales y tantos valores.
pe-jota | 27-11-2006 15:56:44
La figura de María, la humilde mujer de Nazareth, madre de Jesús, se ha ido recubriendo durante los siglos de capas de de atributos de las antiguas deidades pagadas , fetichismo y supertición, desdibujando su verdadero rostro, buscando en ella a la Diosa madre, quien germina la tierra y la matrona que reina sobre el universo.
Peri si vamos eliminando esas capas de pintura de su figura, de todos esos falsos atributos, los mantos, las joyas , las coronas etc, nos shayaremos ante una humilde mujer, trabajadora, alquien sin importancia, que no destacaba ni po su belleza, ni pos su cultura, ni por su riqueza, pero que tuvo una particularidad y el privilegio de engendra al Hijo de Dios, con su consentimiento, por lo demás vivió como cualquier otra mujer de su época, siguió y sufrio con la ejecución de su Hijo, como otras madres en su misma situación.
Pero ella, en su humildad, se fió y dijo "sí" y con ese si fué posible Dios nos mandara su misericordia a través de su Hijo y eso solo ya la hace distinguirse de entre todas las mujeres y ser única .
Como dice ese herm oso canto del Magníficat donde se pone en su boca:
Procalma mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, porque ha mirado la humildad de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho grandes cosas en mi, Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo , dispersa a los soberbios de corazón . Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacios.
hermes97 | 28-11-2006 13:30:45
La primera vez que se movió en su interior se dió cuenta de verdad de
la
vida que crecía dentro de ella. Al principio pequeñas señales como
burbujas
en una pecera; luego creció y creció hasta que tuvo la sensación de no
tener
espacio suficiente. Le cambió el eje del cuerpo, el vientre se le
hinchó
hasta que la piel transparentaba las venas y no se veía los pies. Con
las
manos sujetando el peso de su cuerpo pasó el último mes de la preñez,
el mes
en que veía claramente cómo se movía su hijo; las manos clavaban los
dedos y
se movían de lado a lado, la cabeza se distinguía de las rodillas y a
veces
no podía sentarse porque el niño se encajaba entre sus huesos; mientras
tanto los pechos se le llenaban de leche, de alimento.
Le sacó de su cuerpo a empujones, sintió todo el dolor del mundo en su
espalda partida y la carne viva se abrió; le pusieron el bebé en el
pecho y
olvidó todo el dolor y las horas de sufrimiento. Aquel cuerpecito tibio
y
suave que hociqueaba a ciegas buscando el pezón, oliendo la leche que
salía
ya de su pecho era su primer hijo. El llanto de su hijo vivo y sano era
el
cántico más hermoso que nunca oyó.
Nadie le había preparado para tanta felicidad.
Pero tampoco para ver morir a su hijo.
La madre tuvo que ver sufrir y morir a su hijo. Tuvo que verlo como
tantas
madres antes y después que ella, como tantas madres valientes, buenas y
humanas como ella; seguramente la más humana de toda esta historia. No
pudo
seguir su instinto y proteger a su hijo del dolor como hubiera querido,
como
las madres hacen con sus cachorros. No pudo, y ese fue su sufrimiento
de por
vida.
Valiente, buena, sabia y humana: solo madre.
Pon | 30-11-2006 03:33:07