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Domingo, 28 de enero de 2007

YO MATO…"OTRO MUERTO"

Sábado. Noche. No salgo. Estoy resfriado. Miro la tele. Sin ganas. No hacen nada. Películas mil veces vistas. Aburren.
Me doy de morros con un viejo documental en blanco y negro. Sin sonido. Hay nieve. Ciudad nevada. Un muerto tirado en la calle. Cubierto por un sudario. Quizá murió por el frío. Otro. Gente que pasa. Abrigados. No se paran. Otro. Nieva. Otro. Sí, deben haber muerto de frío. Otro. Un carro que con un viejo ataúd recoge un muerto de las calles nevadas. Otro más. Gente con un trineo recoge a otro muerto. Y otro. A la docena dejo de contar. Pierdo la cuenta. Fosas comunes con centenares de muertos. No ha sido el frío. Leningrado sitiado por los nazis. Rictus de sorpresa en cadáveres ya sin sangre. Boca de negrura infinita. Ojos…Ojos humanos vacíos de vida. Siguen mirando. Desgarradores. Cambio de canal. Una película. “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”. Extraño título. Violenta. Vuelvo al documental. Centenares de muertos. Nadie llora. Recogen cuerpos. Silencio. Acaba. Ahorcan a seis en plaza pública. Miles aplauden. Nieva.
Pienso.

Viendo esos muertos tirados en la calle, solos pienso que nadie les llora. No pienso en el muerto. Cuando has muerto ya está. Pienso en los que no les lloran. ¿Porqué?. ¿Porqué nadie llora a un muerto?. Una muerte violenta es un drama para el Ser Humano. Quizá las familias de estos muertos anónimos habían sido asesinadas antes. Quizá estaban demasiado lejos como para enterarse. Quizá creían que llevaban una buena vida en otro sitio y estaban muertos en Leningrado. ¿Cómo se sentirían sus madres al enterarse?. ¿Qué rictus de dolor harían sus padres?.
No puedo evitar relacionar este documental con la película y con la violencia general que nos invade.
¿Nos hemos vuelto locos o qué?. “Nadie hablará de nosotras cuando estemos muertas” (el mayor drama que le puede ocurrir a alguien, muy por encima de la muerte misma) es una mentira, una historia. El videojuego en el que el adolescente se carga a sus oponentes a tiros es una mentira, una mala historia. El documental sobre El Sitio de Leningrado es una verdad, es Historia. Y lo consumimos todo a la vez, con palomitas saladas.
Algunos salen de ver ese montón de imágenes, unas ciertas y otras falsas pero con un componente común: muere gente y le clavan un navajazo a uno que es de otra banda, conducen un coche sin carné, se saltan una señal y atropellan a un peatón, se juntan con otros veinte y le patalean la cabeza a un negro o a un maricón, sacan un espadón y rebanan el cuerpo de sus padres y de su hermana, le pegan dos tiros o cien puñaladas a la mujer, o al maestro, rocían con gasolina a una indigente y le prenden fuego.
Y algunos (si sus padres, su clan o su banda tienen influencias o dinero) salen de rositas. Pero aunque no pisen la cárcel que merecen ya han tenido su castigo.

¿Y los muertos?. Esos muertos no son actores. Esos muertos son de verdad. Esos muertos son igual de personas que el que los ha matado, que mis amigos, que yo. Como cantaba Ana Torroja en Mecano: “el que muere no vive más”. Esos muertos no son “de cine”. Esos muertos puedo ser yo si a alguien se le cruzan los cables y me patalea la cabeza porque no le caigo bien, o porque no opino como él. Esos muertos puede ser cada uno de los que leen si alguien que conduce sin carné se salta una señal y no se para.
No hablo ni quiero de las guerras o del terrorismo: eso da para mucho más y yo no me veo capacitado para postular sobre el tema.
Voy por otros caminos.
¿Qué pensaría mi madre si a mi me mata un capullo sin cerebro que simplemente se aburre?. ¿Qué pensaría la madre de cualquiera?. ¿Cómo se le dice a una madre: “han matado a su hijo”?.

No deja de ser curioso que en el momento social en el que la muerte es más tabú. Cuando escondemos la muerte en hospitales y tanatorios fortaleza que alejan los llantos y el dolor. Bien lejos. En el momento en el que nos convencemos que vamos a vivir eternamente. En este momento de autoengaño es cuando somos más violentos. Es cuando queremos eliminar al otro. Cuando el diálogo no es suficiente. Cuando ignorar al que nos hace daño o simplemente nos “cae mal” no basta. Queremos eliminarle. Queremos su muerte. Pero no es que seamos malos. No. Sólo le queremos matar. Pero “poquito”...

A fin de cuentas los muertos de las películas “resucitan” al entregarles los premios a los actores. Y los muertos de los videojuegos se levantan en la siguiente partida.
Queremos eliminar al otro pero en los juicios decimos: “No pensé que pasarle por encima con el coche a doscientos por hora le fuese a matar ( y me condenan por ser gitano…)”. “No creí que despedazando a mi familia a espadazos fuesen a morir: yo les quería (y total: ¿para que iban a vivir unos padres cincuentones y una niña retrasada?)”. “No quería matarla (aunque le pegué veinte puñaladas y siete tiros…porque con ella hago lo que me da la gana que para eso es mi mujer)”. “Las bandas latinas somos asociaciones culturales no violentas (los navajazos que damos a los que pasan por la calle son una forma de expresarnos)”. “No pensábamos que por darle cuatro golpes a aquella pareja de gays fuese a pasar nada (eso sí: éramos veintisiete tíos con palos, cadenas y botas de punteras de hierro. Que la derecha es muy valiente)”. “Mi hijo no es violento. Quemar a aquella indigente era un juego que se le fue de las manos (y ella se lo buscó por ser pobre, sucia y dormir en un cajero)”…
Ese es el problema: no es un juego: ninguna de las víctimas tiene posibilidad de reaparecer en otra historia ni de jugar otra partida. La suya ha terminado. La indigente muerta del cajero sólo pudo protagonizar aquel drama, y el peatón del bailarín, y la familia del de la espada, y las mujeres asesinadas a diario y tod@s las demás. Ya no tienen posibilidad de jugar más.

¿Debo matar aunque pueda hacerlo?. ¿Puedo jugar a ser Dios?. ¿Me sentiré como dios cuando haya matado?. ¿El bailarín, el de la espada o los del cajero sienten algo?. ¿Son dioses?. ¿Merecen algún castigo?.
Sinceramente: no seré yo quien se lo de. El castigo era convertirse en bestias. Dan asco, rabia y producen indignación pero “en el pecado llevan la penitencia”. El castigo lo tuvieron en el momento en el que se despojaron de la humanidad para jugar a las películas:
“Capullo al volante”. “El samuray barriobajero”. “Como mola la garrafa y la cerilla”. “Mi, banda, yo y nuestras navajas”. “Veinte valientes pelaos contra una marica loca” o “La maté porque era mía”.

Títulos cinematográficos de dramas que much@s viven en la tenue franja que separa la ficción de la realidad y convierte al ser humano en bestia y desgraciada presa que “No vive más”.
...Quizá tú o yo la próxima vez que dejemos de tener suerte…

“Otro muerto. Otro muerto.
¿Qué más da?.
Si está muerto
Que lo entierren y ya está
Otro muerto.
Pero no es sin ton ni son.
De momento se acabó la discusión.

Yo no sé ni quiero
de las razones
que dan derecho a matar.
Pero deben serlo porque el que muere no vive más.

Otro muerto.
Pero que bonitos son.
Calladitos.
Sin querer llevar razón.
Otro muerto.
Pero tiene su porqué:
algo ha hecho.
Y si no pregúntale.

Yo no sé ni quiero
de las razones
que dan derecho a matar.
Deben ser la hostia porque el que muere no vive más”.
Mecano.
http://www.youtube.com/watch?v=gh0QA7SM8dE

Curiosa ¿evolución? del hombre…Curiosa…

¿Alguien dijo que “El Gran Silencio” era innecesaria?...

Paren el tren: me bajo.

*Notas:
1- La película la cito por el título, porque la ponían mientras cambiaba de canal y es muy bestia todo lo que sufre el personaje de Victoria Abril. No critico en absoluto la película que es buena.
2- No sé como bajarse del tren. Algunos lo hacen cuando para en Grenoble...Yo en esa estación no podría. Pero tiene que habe otras...



Por: lobogrino | General | Comentarios (5) | Referencias (0)

Comentarios

No hay más que mirar las estadísticas de asesinatos en el mundo, que a pesar de ser frías y ocultar el nombre de los muertos, muestran que "la evolución" de la civilización es deprimente. Pero ¿cómo te bajas del tren?

Amuitz | 28-01-2007 13:47:28

La cantidad de violencia que consumimos es tan grande que al final acaba por insensibilizarnos, y a nadie le importa, medio mundo se está muriendo y a nadie le importa, sólo nos importa vivir cómodamente y adquirir cosa sin ton ni son, no es que el mundo se haya vuelto loco, es sencillamente que el mas media ha conquistado el poder, y ya nadie piensa o reflexiona, sólo produce y consume en una especie de orgía sin fin.

pe-jota | 28-01-2007 15:22:28

Hola, lobogrino!
encantado de leerte.Sólo un comentario:
me ha extrañado muchísimo que metas en el mismo saco la película de Agustín Díaz Yanes,que si bien es cierto que muestra la violencia extrema no la justifica ni la promueve.Recuerdo que ,precisamente esa película es un referente de valores como la honradez, a través de personajes bien construidos (como la entrañable vieja republicana,la Bardem que transmite valores ,honradez y sentido común a raudales a su nuera,Victoria Abril, que está perdida en un mundo de violencia, crimen, adicciones...) precisamente el mensaje que más directo me llegó al alma en la peli,fue eso,que sería terrible que nada de tu existencia fuera recordado entre los vivos, que nadie te haya amado incondicionalmente para recordarte cuando hayas muerto...
La importancia de que haya tenido un sentido tu vida de que alguien te piense,que alguien pueda recordarte... angustia al criminal que está agonizando en brazos de la protagonista y le dice su nombre ...porque nadie se acordará de él y reconozco que me conmovió muchísimo sentí compasión de su orfandad,de su soledad extrema... él,bañado en sangre,muerto en los brazos de aquella mujer aterrorizada y a la vez compasiva...componían una especie de "piedad" desquiciada,aberrante, brutal...

Fíjate que yo vi la película como un alegato contra la violencia y una exaltación de los valores como , la amistad, la generosidad infinita,la constancia, la superación personal el amor incondicional...
Tanto,que me parecieron incluso perdonables muchos de los "fallos" que,como ópera prima,-desde el punto de vista cinematográfico- tiene la peli.

santo | 29-01-2007 07:39:40

Quizás no os parezca suficiente pero para mí "bajarse del tren" es lo que hacemos si en cada gesto cotidiano transmitimos otros valores.Te bajas del tren desde el momento en que escribes esto,porque te has parado a pensar sobre la violencia o sobre el consumismo... o cuando no participas de ciertas cosas...Sé que son pasos muy pequeños pero nosotros no podemos cambiar a los grandes, no podemos cambiar a los gobernantes pero podemos cambiar nosotros e influir positivamente en nuestro entorno más próximo.Ésa es la única manera que yo encuentro de tratar de no viajar en ese tren terrible.Son gestos pequeños, pero también cambian el mundo.O al menos así quiero pensarlo.

Santo | 29-01-2007 10:18:09

"Toda muerte nos disminuye un poco. Por eso no preguntes por quién doblan las campanas, están doblando por tí".

Ernest Hemingway

Aquí si que no hay nada más que añadir.

Un abrazo.

Da Vinci | 30-01-2007 07:09:33

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